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Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros. (Groucho Marx)

sábado, 8 de abril de 2017

Hasta el fin del fin.


Y ahora qué hijos de puta? Habéis entregado las armas ¿y? ¿Qué hacemos ahora? ¿Qué queréis? ¿Pelillos a la mar? Pues va a ser que no, que en lo que a mi respecta siempre seréis lo que siempre habéis sido, lo que sois, unos malditos asesinos y cobardes de mierda.
No odio a nadie, no me enseñaron, no me gusta odiar, prefiero la sorna del desprecio pero con vosotros hago una excepción, sois especiales, a vosotros sí os odio y lo hago desde siempre, os odio y me dais asco desde que tengo uso de razón, desde que sufrí en mi piel vuestro infame fascismo.
¿Y ahora qué hijos de puta? Tanto para qué! Qué habéis conseguido!!! Habéis destrozado miles de vidas, habéis asesinado a más de ochocientas personas, teñisteis de sangre inocente España para qué, ¿Para ésto? ¿Qué pasa ahora?  ¿Que pedís a cambio ?¿Inmunidad quizás? ¿Ahora resulta que vais de paladines de la paz?
Yo no olvido hijos de puta, ni olvido ni mucho menos perdono, habéis causado muchas tragedias, habéis sembrado de ataúdes la historia reciente de España como para perdonaros ahora, os podéis meter el perdón por el culo.
Soto, Zafra, Antonio, Antolín, Madroñal, Poyo, Torrón, Recio, Blanco y cientos y cientos de asesinados más para qué hijos de puta! para constituiros ahora por arte de birlibirloque en representantes de la paz? Y qué pasa con las barbaries de Zaragoza, Hipercor, Plaza de la República Dominicana, Vic, etc, etc…. ¿Qué hacemos? ¿Lo olvidamos? ¿Pasamos página? ¿Borrón y cuenta nueva?
Tengo muy clara la diferencia entre lo justo y lo legal, legalmente igual lo conseguís gracias a la falta de testiculina político-social que nos rodea, eso puede ser legal pero nunca será lo justo, jamás, lo justo es que por hijos de puta y malditos asesinos de mierda paguéis el dolor causado entre rejas hasta el último aliento de vuestra vida, hasta que roguéis la muerte. 
Hasta el fin de fin.

sábado, 18 de marzo de 2017

Calaña.


Hay días en lo que lo difícil aguantarse los machos, en los que abrir el mentidero por la mañana puede llegar a ser nocivo para la salud. Hay personas tan baratas y nauseabundas que un día se les llena la boca hablando de retirada de símbolos franquistas, cambios de nombre de plazas, memoria histórica y la de Dios y al siguiente presentan un alzheimer de la virgen en cuestiones de ayer hace cuatro días. 
Personas que sin tener ni puta idea hablan en nombre de la viuda de un cuñado de su bisabuelo que fue fusilado en la puta guerra del 36 mientras que no se acuerdan de los años del plomo, años en los que un día tras otro seres inocentes caían como moscas victimas de un coche bomba, una lapa o un gatillazo en la nuca por parte de unos cobardes asesinos disfradazos de gudarimierdas de los que hoy se acuerdan para pedir el acercamiento a sus casas.
Sois calaña, sois una morralla de ultrahijosdeputa y lo que es peor, malas personas.
Corto y cierro.


viernes, 10 de marzo de 2017

A tope.


"Unidos Jodemos" pide el fin de la misa dominical en televisión. Con dos cojones! no piden la retirada del de la misma cadena "Islam hoy", nooo, ni de coña, nada que pueda incomodar al alá ese de los huevos en nombre de quien sus acólitos hijosdeputa degollan en masa, queman niños vivos, lanzan homosexuales desde los tejados o tiñen de sangre la mar, no ¡que va!, disparan contra la iglesia, contra quien calla y deja vivir, contra quien abre orfanatos por medio mundo, quien tiene misioneros haciendo pozos en los desiertos o jugándose el gañote entre gañanes con machete, manda cojones, y más manda cojones que ésto lo diga yo, agnóstico confeso por gracia de Nuestra Señora la Virgen del Abrigo de Pana...
Y luego decís que en "estepaís" no cabe un tonto más, lo que no caben son más cobardes, estamos a tope.

lunes, 6 de marzo de 2017

Hay que tener cojones (y cojonas).


Hay que tener mucho de lo que hay que tener para vivir en la piel de un español y mantener la compostura, hay que tenerlos como Espartero para soportar lo que soportamos y encima tener que callar por respeto a "su" libertad de expresión, hay que tener huevos.
Sobrevivimos con una tasa de paro que dobla la de otros países, una clase de próceres sin ética que superan lo inimaginable, un nivel de putrefacción ideológica que apesta convirtiendo su clase en una calaña que pasará a la historia por su falta de escrúpulos y prostitución moral, una morralla que ha hecho de la corrupción una parte inconfundible de su idiosincrasia y por si fuera poco, por si no tuviéramos bastante, una parte de nosotros mismos, digamos los históricamente mimados y privilegiados a costa del resto de pagainfantas, nos insulta calificándonos de atrasados, paletos, "fatxas" y chonis, se mofa del himno de todos y se descojona comparándonos con Jesús Gil.
Entre tanto ingrato malnacido cuesta mantener la compostura, pero como yo soy una persona educada y tengo un par de huevos, no les voy a llamar gilipollas, gudarimierdas, imbéciles ni hijos de vagina sociable, jamás, simplemente les voy a decir que quizás estén equivocados, que deberían de ser más cordiales en el trato, no ofender con sus insultos y a ser posible moderar su lenguaje. A ser posible y si no les importa, por supuesto.
Hay que tener cojones... (y cojonas).

lunes, 29 de agosto de 2016

El tonto de Asier.


Asier, el hijo de la Celia, era un niño tonto, consentido y mimado, merendaba bocadillos de chocolate y por entonces sólo él tenía un “balón de reglamento”, uno de los buenos, de esos blancos de cuero que  sonaban bien y no se lo llevaba el viento.
Jugábamos en el parque del tercio, un campo de lo más curioso porque entre columpios y en su mitad había un árbol y no un árbol cualquiera, no, era un árbol con dos troncos que divergían según lo escalabas mientras que en el suelo, dos piedras marcaban los dominios de Ricardo que siempre jugaba de portero y ahora que lo pienso, se tiraba de tal forma que no sé ni como está vivo...
El caso es que el tonto de Asier era el dueño del balón y había que consentírselo todo, o eso o no había partido. Él elegía primero, él decidía dónde, cómo y con quién jugaba pero lo peor de todo no era eso, lo peor es que cuando su equipo iba perdiendo... se mosqueaba y ya no quería jugar, cogía el balón y se piraba.
Igualito que Pedro Sánchez.