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Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros. (Groucho Marx)

miércoles, 13 de junio de 2012

Lugar de boina.


Todo el mundo tiene derecho a decir estupideces, el problema viene cuando se abusa de ese privilegio. El socialisto presidente del gobierno "asco", probablemente tras una notoria merluza de estupidez natural y en pleno cólico megachachi de la muerte, ha berreado para reconocer la injusticia del sufrimiento padecido por los asesinos, cómplices y encubridores en "terribles condiciones de impunidad y con clara intencionalidad política", para así poder otorgarles indemnizaciones económicas que van de los treinta y cinco a los trescientos noventa mil pavos del ala. Y a nosotros que nos caía bien el chupatintas éste…, nos venos obligados a pedir perdón y flagelarnos por ello hasta el martirio.
A esto, a compensar o premiar a los asesinos, en mi pueblo le llamamos inmoral, deshonesto, sucio o indecente, pero claro, es que en mi pueblo somos muy raritos, en mi pueblo llamamos a las cosas por su nombre, tenemos dignidad, vergüenza y decoro.
Evidentemente, el que tropieza varias veces con la misma piedra no anda tan perdido y el que se escuda en la ambigüedad y juega con el interés, la cobardía y la traición acaba siendo un ambiguo, interesado, cobarde y traidor, sentencia como dicen los viejos de mi pueblo… de cajón, de madera y de pino.
Lo de esta gentuza es insuperable pero a pesar que en algunos campos de la vida la indiferencia duele más que cualquier venganza, con éstos no se puede ser indiferente, hay que ser como los de mi pueblo, apuntar las cosas para no olvidar, aprender de todo y así, ahora, podríamos irnos con la lección aprendida después de comprobar que la vida es ironía, que se necesita conocer a hijos de puta para valorar la decencia, que merece distinguir a los cobardes para tasar el valor, que es bueno oler la mierda para apreciar después el aroma de la libertad.
Menos mal que siempre nos quedará mi pueblo, lugar de boina donde no podemos ser indiferentes a la traición, la inmoralidad y la cobardía
Ya pueden perdonarnos, es que en mi pueblo, lugar de boina y no chapela... somos muy raritos.